Unos 500 ciudadanos medirán la calidad del aire de Granada con plantas de fresas

En la pasada edición, Granada fue la tercera ciudad española que envió más muestras, tras Barcelona y Zaragoza.

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Mapa de Granada FUNDACIÓN DESCUBRE

Europa Press. Medir la calidad del aire desde el hogar cuidando una planta de fresa es la misión de los 500 participantes del proyecto ‘Vigilantes del aire’, que arranca este año su segunda edición en Granada y que pretende que los ciudadanos aporten los datos obtenidos con sus propias miniestaciones de seguimiento biológicas para configurar un mapa nacional de contaminación ambiental.

Los datos de la primera edición del proyecto se han presentado este miércoles en una sesión online, donde se ha mostrado el mapa de la calidad del aire, que incorpora los datos aportados el año pasado en seis zonas del país, y se ha puesto de manifiesto que los niveles de contaminación de las ciudades con mayor población y tráfico rodado parecen contrastar con aquellas menos densamente pobladas, menor intensidad de tráfico y/o actividades industriales contaminantes.

Para elaborar ese sondeo ambiental, Granada fue la tercera ciudad española que envió más muestras, tras Barcelona y Zaragoza. De esta forma, los científicos ciudadanos granadinos remitieron para el análisis de los investigadores 227 plantas.

En esta edición, la Fundación Descubre, con el apoyo de la Consejería de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades de la Junta de Andalucía, se convierte por segundo año consecutivo en embajadora provincial del proyecto.

De esta forma, Granada es uno de los 17 nodos que participan en el estudio de la mano de la Fundación Ibercivis, coordinadora nacional. La iniciativa se enmarca dentro de la denominada ciencia ciudadana donde la ciudadanía se implica en los procesos de investigación.

Macetas de fresas

En este caso, los participantes recibirán sus macetas de fresas la primera semana de octubre y las colocarán en los balcones y terrazas de sus hogares. Durante 12 semanas, las plantas estarán expuestas al ambiente para recopilar información del aire. Terminado este periodo de exposición, los participantes envían a la organización un pequeño manojo de hojas, junto a un formulario que relata su estado durante las semanas de cuidados.

Esta información será analizada por investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC-Zaragoza) y contribuirá al mapeado de la contaminación por metales pesados en el país.

Como novedades en su segunda edición en la provincia, ‘Vigilantes del aire’ ha ampliado su área de muestreo, que el año anterior se limitó a la capital, además de incorporar nuevos colectivos, como las reclusas de la prisión de Albolote que cuidarán sus macetas en el propio centro.

Además, se evitarán puntos de recogida y se enviarán las plantas directamente a los centros participantes, para evitar aglomeraciones, con la aplicación de todas las medidas de higiene y seguridad que exige la pandemia por la Covid-19.

El proyecto pone el foco en la capacidad de la propia naturaleza para monitorizar el aire. Normalmente, este proceso se acomete con dispositivos electrónicos y sensores automáticos, o incluso aplicaciones de móvil.

‘Vigilantes del Aire’ plantea una alternativa más abierta y humana, apoyándose en procesos tradicionales como regar una planta para implicar a la ciudadanía en el estudio. De esta forma, se acerca el método científico a colectivos habitualmente alejados de la ciencia académica.

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